domingo, 28 de junio de 2009

Inmigración italiana a Chile: 1880-1930

La Nueva Italia en Chile
La presencia de italianos en Chile se remonta a la época colonial, cuando misioneros jesuitas y franciscanos de origen italiano recorrieron el territorio nacional evangelizando a los indígenas, fenómeno que se repetiría con fuerza a partir de 1837 cuando franciscanos capuchinos italianos se instalaron en la Araucanía. En los primeros años de la república la llegada de inmigrantes italianos fue en pequeña escala, no más de quinientos a mediados del siglo XIX, destacándose entre ellos Pietro Alessandri, activo empresario teatral abuelo del Presidente Arturo Alessandri Palma.

La inmigración italiana a Chile se desarrolló con fuerza entre 1880 y 1930, época en que miles de italianos inmigraron a América, localizándose mayoritariamente en Estados Unidos, Brasil y Argentina. Se calcula que más de diez mil italianos llegaron como inmigrantes a nuestro país en esta época, en un proceso denominado inmigración libre, asociada a “cadenas migratorias” de tipo familiar. Se trataba de hombres jóvenes que se localizaron en las áreas urbanas, principalmente en Santiago y Valparaíso, donde se insertaron en los sectores medios orientando sus actividades prioritariamente al comercio, la industria y el ejercicio de las profesiones liberales.

En unas pocas décadas la inmigración italiana se extendió a lo largo del territorio nacional, destacando su accionar en las ciudades de Valparaíso, Concepción y Punta Arenas, donde las colectividades italianas se constituyeron en pilares del desarrollo económico y social de estas comunidades. Asimismo, los empresarios italianos tuvieron una destacada participación en el proceso de industrialización que comenzaba a experimentar el país, destacándose su participación en el rubro alimenticio, donde la construcción de modernas fabricas de pastas por parte de los empresarios Augusto Carozzi y Leopoldo Lucchetti, modificó sustantivamente la dieta alimenticia de los chilenos.

A lo largo del siglo XX los inmigrantes italianos y sus descendientes conformaron sólidas redes sociales con fines de sociabilidad, solidaridad y defensa de sus costumbres y cultura, dando origen a las tradicionales instituciones de la colonia italiana en Chile. Las nuevas generaciones, los chilenos de padres o abuelos italianos, derivaron en su gran mayoría del comercio a las profesiones liberales, integrándose plenamente a la sociedad chilena.

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